sábado, 23 de mayo de 2009

Blanca Sandino



“Quizá sea que en Jericó resuenan las trompetas

o quizá sea un sonido de campanas”

B. Sandino

Digamos que no existe la palabra: el árido color de la verdad atraviesa la nieve. En tu silencio existen párpados, insoportables números que escuecen la luz y la belleza. Es una rosa tan triste la eternidad, y no conoce página ni tiempo, sino una cerradura en la esperanza. Existe un territorio despojado, con árboles tatuados de otro invierno. Existe la orfandad en lo invisible, en el vacío inútil de mi boca. Suceden la madera y el olvido, el ácido reflejo de las islas que amaron nuestros rostros. Digamos que las lámparas encienden el rastro del espejo y la memoria.


Átame a mí los nudos, aquí en mi corazón los barcos nunca zarpan.