domingo, 13 de septiembre de 2009

Poema 19

Así es la luz, el peso que se herrumbra en los metales:
abre su flora y cruje.
Las desteñidas sábanas del día
dilatan sus caderas leves
y nace el mundo.
Lejos la claridad, el vértigo, la sombra.
La pulpa del idioma cayendo a goterones.
Podría abrir la fulminante llaga,
el árbol de humedad cruza la sed.
Es un olor tan ciego, tan duro en confusión
que el río no decanta,
y están los párpados en viaje
como si todo fuera un cuerpo indivisible.

Entonces la semilla
abre su germen tibio hacia la luz.



De "La luz de los metales"