jueves, 23 de mayo de 2013

XXXIX


 
 
Afuera no regresa la lluvia ni su sombra,
ni el humedal libera las celdas de la nieve;
es tarde en las alcobas donde la luz se extingue,
donde la confusión desgasta la memoria
y desnuda sus llagas. Es tarde en estos líquidos
que suturan los cuerpos después de la aritmética,
y es tarde en los violines que alimentan la música:
antecede al abismo, ven a mi corazón.

De "Canciones para animales ciegos"