miércoles, 26 de junio de 2013

Poema XI, La luz de los metales

Lágrima que despoja mi tesón, oscuro germinar de la insistencia.

Sé que los árboles reviven, que el viento abre sus fauces y se inunda, que el fuego se destiñe en su prisión.

Debajo de la noche, una jauría corre veloz a sus cuarteles: entonces yo te amo.

En la fertilidad aúllas, crujes, abres sonidos llenos de quebranto y hasta el silencio asciendes.

Un funeral de luz cruza tu cuerpo.



De "La luz de los metales"